martes, 27 de septiembre de 2011

Encuentros



Chicos, la idea es que hagan la conversación vía chat con el personaje y la situación que les pongo, pero cada uno montaría su capítulo con este encuentro y lo que le sucede a sus historias a partir de esta situación.

1. María María ante la poca atención que le prestan cuando cuenta que tiene la capacidad para comunicarse y ver espíritus, intenta siempre estar huyendo de psicólogos, y de su familia que cree que ha enloquecido. Se vuelve entonces más solitaria y extraña para todos, además, comienza a sufrir de insomnio. Una madrugada se escapa de su casa y caminando por las calles le llama la atención la casa de Jecomoria porque presiente que allí podrá encontrar la solución. Sin más toca en la puerta. Jecomoria no quiere abrirle, aún no ha aceptado sus poderes y las capacidades que tiene, pero la niña insiste en que él es el único que puede ayudarle.

2. Thomas, ya en Colombia, está implicado en la balacera que hubo en las calles cercana a la casa de Juan Perignión, como es lógico en él, quiere ocultar cualquier conexión para alcanzar su cometido y vengar la muerte de sus padres. Thomas conoce a Juan y al comprobar su temple le propone que se una a él, sin contarle cuál es su objetivo, lo que quiere es envolverlo en su venganza y de alguna manera convertirlo en su subalterno para matar a todo el que le haga falta, Juan no entiende muy bien cuál será su trabajo y cree que este trabajito podría ayudarle económicamente, se unen, pero Juan descubre cuál es su verdadera labor, lo que decida y lo que haga ya es cuestión de los autores.

3. Felipe es contratado para realizar la publicidad y el montaje de una expomoda donde Samantha se estrenará como diseñadora, desde que se conocen él queda muy impactado con ella. Samantha ni se reconoce a ella misma porque un día que él la invita a comer ella hasta descuida su colección por estar cerca de Felipe. Pero en algún momento Samantha descubre que Felipe se ganó el montaje sacando provecho de otra campaña y diciendo mentiras, ya la relación ha avanzado y ella aunque está fascinada con Felipe, tiene que tomar una decisión.

4. Los compañeros de Sharik la convencen y ella termina saliendo de rumba con ellos, una noche en que ya se ha metido en problemas hasta con sus padres porque ahora quiere ir de bar en bar bailando, conoce a Juan Pablo que apenas la ve bailando sola en la pista le llaman la atención sus gafas rosadas y la peluca rubia que usa Sharik. De inmediato la cree presa fácil, la invita a drogarse y ella lo acepta fascinada con sus palabras y su manera de ver el mundo. Juan Pablo y Sharik comienzan a salir, ella hasta falta uno que otro día a clases por conocer el mundo de Juan Pablo, un día decide contarle su verdad y decirle que se ha enamorado de él.

5. Rebeca hace unos días ha matado a su padre, anda por ahí sin saber qué hacer de su vida, camina sola de noche y día sin hablar con nadie y como alma en pena drogándose. Conoce a Simón porque son amigos del mismo jíbaro, los dos están en la misma sala esperándolo, pero el jíbaro está muy ocupado en una rumba de más droga y sexo. Mientras esperan se dan cuenta que los dos han perdido a sus padres y que realmente se sienten muy solos y desesperados, se unen para a costa de lo que sea entrar a la rumba del jíbaro y salir con una buena provisión de la droga que tanto quieren. Pero no será fácil que el jíbaro los atienda y se deje robar.

miércoles, 10 de agosto de 2011

El Narrador y su punto de vista

Un elemento técnico fundamental a la hora de escribir un cuento o una novela, entérate aquí más al respecto.

Las buenas historias, aquellas que nos conmueven por sus personajes inolvidables, por sus descripciones precisas, por frases reveladoras que aprendemos de memoria o sencillamente, por las anécdotas que nos cuentan, siempre están narradas por alguien. Ese alguien puede ser un personaje principal, un personaje secundario o una voz que lo ve todo; es decir, un pequeño dios que dentro de la historia conoce hasta los pensamientos de los personajes. Ese narrador omnipresente y omnisciente fue la regla de oro de los novelistas del siglo XIX. Gustave Flaubert, Charles Dickens y Victor Hugo, entre otros, lo usaron con maestría y es muy recomendable leerlos, para entender el buen uso de este tipo de narrador. Si bien hoy día se sigue usando el narrador en tercera persona, la narrativa contemporánea ha privilegiado el narrador en primera, e incluso en segunda persona. El narrador en primera persona nos ofrece su punto de vista acerca del mundo, nos ofrece su visión personal del mundo que habita. En segunda persona, el narrador crea el efecto de estar hablándole a alguien y al mismo tiempo, hablándose a sí mismo.

De esto se trata el narrador y el punto de vista, de su acertada elección dependerá en buena medida el éxito o el fracaso de la historia que queremos contar. El narrador y el punto de vista es un elemento técnico fundamental a la hora de escribir ficción: ¿quién contará la historia que he concebido?, ¿un abuelo, un perro?, ¿bajo qué punto de vista?, ¿a partir de la primera, segunda o tercera persona?
Fundamentalmente existen tres tipos de narradores. El narrador que cuenta desde la tercera persona gramatical (El), el narrador que cuenta desde la primera persona gramatical (Yo), y el narrador que cuenta desde la segunda persona gramatical (Tú).
En tercera persona, un pasaje sería narrado de la siguiente manera:
El hombre trepó el árbol con cautela. Aferró sus dedos a las arrugas de la corteza y ascendió raspándose las piernas. Se sentó en una rama gruesa, se tambaleó un poco y observó a la chica que lo esperaba en el pozo. A pesar de que le temblaban las piernas, no quería que la chica lo notara, entonces, se arrojó de cabeza al agua...
La misma situación narrada en primera persona quedaría así:Trepé el árbol con cuidado. Aferré mis dedos a las arrugas de la corteza y ascendí raspándome las piernas. Me senté en una rama gruesa, me tambaleé un poco y observé a la chica que me esperaba en el pozo. A pesar de que me temblaban las piernas, no quería que ella lo notara, entonces, me arrojé de cabeza al agua...En segunda persona, quedaría de la siguiente manera:

Trepaste el árbol con cuidado. Aferraste tus dedos a las arrugas de la corteza y ascendiste raspándote las piernas. Te sentaste en una rama gruesa, te tambaleaste un poco y observaste a la chica que te esperaba en el pozo. A pesar de que te temblaban las piernas no querías que lo notara, entonces, te arrojaste de cabeza al agua...
Si bien es la misma situación, al variar el narrador, tercera, primera o segunda persona; el punto de vista se traslada y por ende, el tono del relato cambia. El punto de vista es muy importante al momento de otorgar credibilidad a lo que narramos. Si por ejemplo en las situaciones narradas arriba, nuestro personaje es un hombre del Caribe colombiano, o es un hombre de la ciudad de Bogotá, o es un argentino de la Pampa, sus puntos de vista acerca del mundo y la vida no pueden ser los mismos. Si empleáramos a los tres personajes en las mismas situaciones, en el mismo esquema para una novela o un cuento, sus particularidades nos darían tres novelas o tres cuentos diferentes. Si tu personaje es un niño debe hablar y actuar como un niño, si tu personaje es un gato debe actuar y pensar como un gato. La anécdota no importa, lo fundamental es cómo se cuenta, en eso radica el encanto de narrar.
Para cerrar esta nota acerca del narrador y el punto de vista, te invitamos a que leas los siguientes tres cuentos en primera, segunda y tercera persona. Los analices teniendo en cuenta lo expuesto aquí y te ejercites escribiendo desde las tres voces narrativas fundamentales:
Primera persona: El corazón delator de Edgar Allan Poe. Segunda persona: El río de Julio Cortázar. Tercera persona: Encender una hoguera de Jack London.

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