Un elemento técnico fundamental a la hora de escribir un cuento o una novela, entérate aquí más al respecto.
Las buenas historias, aquellas que nos conmueven por sus personajes inolvidables, por sus descripciones precisas, por frases reveladoras que aprendemos de memoria o sencillamente, por las anécdotas que nos cuentan, siempre están narradas por alguien. Ese alguien puede ser un personaje principal, un personaje secundario o una voz que lo ve todo; es decir, un pequeño dios que dentro de la historia conoce hasta los pensamientos de los personajes. Ese narrador omnipresente y omnisciente fue la regla de oro de los novelistas del siglo XIX. Gustave Flaubert, Charles Dickens y Victor Hugo, entre otros, lo usaron con maestría y es muy recomendable leerlos, para entender el buen uso de este tipo de narrador. Si bien hoy día se sigue usando el narrador en tercera persona, la narrativa contemporánea ha privilegiado el narrador en primera, e incluso en segunda persona. El narrador en primera persona nos ofrece su punto de vista acerca del mundo, nos ofrece su visión personal del mundo que habita. En segunda persona, el narrador crea el efecto de estar hablándole a alguien y al mismo tiempo, hablándose a sí mismo.
De esto se trata el narrador y el punto de vista, de su acertada elección dependerá en buena medida el éxito o el fracaso de la historia que queremos contar. El narrador y el punto de vista es un elemento técnico fundamental a la hora de escribir ficción: ¿quién contará la historia que he concebido?, ¿un abuelo, un perro?, ¿bajo qué punto de vista?, ¿a partir de la primera, segunda o tercera persona?
Fundamentalmente existen tres tipos de narradores. El narrador que cuenta desde la tercera persona gramatical (El), el narrador que cuenta desde la primera persona gramatical (Yo), y el narrador que cuenta desde la segunda persona gramatical (Tú).
En tercera persona, un pasaje sería narrado de la siguiente manera:
El hombre trepó el árbol con cautela. Aferró sus dedos a las arrugas de la corteza y ascendió raspándose las piernas. Se sentó en una rama gruesa, se tambaleó un poco y observó a la chica que lo esperaba en el pozo. A pesar de que le temblaban las piernas, no quería que la chica lo notara, entonces, se arrojó de cabeza al agua...
En tercera persona, un pasaje sería narrado de la siguiente manera:
El hombre trepó el árbol con cautela. Aferró sus dedos a las arrugas de la corteza y ascendió raspándose las piernas. Se sentó en una rama gruesa, se tambaleó un poco y observó a la chica que lo esperaba en el pozo. A pesar de que le temblaban las piernas, no quería que la chica lo notara, entonces, se arrojó de cabeza al agua...
La misma situación narrada en primera persona quedaría así:Trepé el árbol con cuidado. Aferré mis dedos a las arrugas de la corteza y ascendí raspándome las piernas. Me senté en una rama gruesa, me tambaleé un poco y observé a la chica que me esperaba en el pozo. A pesar de que me temblaban las piernas, no quería que ella lo notara, entonces, me arrojé de cabeza al agua...En segunda persona, quedaría de la siguiente manera:
Trepaste el árbol con cuidado. Aferraste tus dedos a las arrugas de la corteza y ascendiste raspándote las piernas. Te sentaste en una rama gruesa, te tambaleaste un poco y observaste a la chica que te esperaba en el pozo. A pesar de que te temblaban las piernas no querías que lo notara, entonces, te arrojaste de cabeza al agua...
Si bien es la misma situación, al variar el narrador, tercera, primera o segunda persona; el punto de vista se traslada y por ende, el tono del relato cambia. El punto de vista es muy importante al momento de otorgar credibilidad a lo que narramos. Si por ejemplo en las situaciones narradas arriba, nuestro personaje es un hombre del Caribe colombiano, o es un hombre de la ciudad de Bogotá, o es un argentino de la Pampa, sus puntos de vista acerca del mundo y la vida no pueden ser los mismos. Si empleáramos a los tres personajes en las mismas situaciones, en el mismo esquema para una novela o un cuento, sus particularidades nos darían tres novelas o tres cuentos diferentes. Si tu personaje es un niño debe hablar y actuar como un niño, si tu personaje es un gato debe actuar y pensar como un gato. La anécdota no importa, lo fundamental es cómo se cuenta, en eso radica el encanto de narrar.
Para cerrar esta nota acerca del narrador y el punto de vista, te invitamos a que leas los siguientes tres cuentos en primera, segunda y tercera persona. Los analices teniendo en cuenta lo expuesto aquí y te ejercites escribiendo desde las tres voces narrativas fundamentales:
Para cerrar esta nota acerca del narrador y el punto de vista, te invitamos a que leas los siguientes tres cuentos en primera, segunda y tercera persona. Los analices teniendo en cuenta lo expuesto aquí y te ejercites escribiendo desde las tres voces narrativas fundamentales:
Primera persona: El corazón delator de Edgar Allan Poe. Segunda persona: El río de Julio Cortázar. Tercera persona: Encender una hoguera de Jack London.
http://www.colombiaaprende.edu.co/
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